24,3 kg
Tirados por persona y año
en España en 2025 (MAPA)
−19,2 %
Desperdicio frente a 2020
reducción acumulada en España
10 %
Del desperdicio de la UE
ligado al marcado de fechas
28 días
Consumo preferente del huevo
desde la fecha de puesta

Fecha de caducidad o consumo preferente: ¿qué dice la etiqueta?

La fecha de caducidad («consumir antes del», use by) marca el momento hasta el que un alimento puede consumirse de forma segura: pasada esa fecha no se debe comer, aunque tenga buen aspecto y buen olor. La fecha de consumo preferente («consumir preferentemente antes del», best before) es una indicación de calidad: después de la fecha el producto sigue siendo seguro, pero puede perder sabor o textura.

Diferencias entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente
Criterio Fecha de caducidad Fecha de consumo preferente
Qué indica Seguridad alimentaria Calidad del producto
Texto en el envase «Fecha de caducidad» seguida del día y el mes «Consumir preferentemente antes del» + día/mes/año, o «antes del fin de» + mes/año o solo año
Alimentos afectados Muy perecederos: carne picada, pescado fresco, platos preparados refrigerados, lácteos frescos Conservas, pasta, arroz, galletas, café, chocolate, congelados, leche UHT
¿Se puede consumir después? No: el riesgo microbiológico es real Sí, si el envase está intacto y se ha conservado bien
¿Se puede vender después? No, está prohibido Sí, bajo responsabilidad del vendedor

La distinción no es un detalle burocrático: la Comisión Europea calcula que hasta un 10 % del desperdicio alimentario de la Unión Europea está relacionado con el marcado de fechas, es decir, con alimentos perfectamente comestibles que acaban en la basura porque se confunde una fecha de calidad con una fecha de seguridad. Según Eurostat, la UE generó 58,2 millones de toneladas de residuos alimentarios en 2023, unos 130 kg por habitante, y más de la mitad procede de los hogares.

Caducidad, consumo preferente y vencimiento: ¿son lo mismo?

En España la normativa habla de fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. En gran parte de América Latina se usa «fecha de vencimiento» como término genérico para ambas, lo que explica buena parte de las dudas. Estos son los tres conceptos, uno a uno.

La fecha de caducidad («consumir antes del», use by)

Es la fecha límite a partir de la cual el producto no debe consumirse, aunque se hayan respetado las condiciones de conservación. Más allá de esa fecha el alimento puede ser peligroso para la salud.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), es «una cuestión de seguridad alimentaria pues los alimentos pueden consumirse hasta la fecha marcada y no después, aunque aparentemente conserven sus características organolépticas normales». Dicho de otro modo: que huela bien no significa que sea seguro.

La fecha de caducidad se coloca en alimentos muy perecederos y con riesgo microbiológico, como:

  • Carne fresca y, sobre todo, carne picada;
  • Pescado y marisco frescos;
  • Platos preparados refrigerados no esterilizados;
  • Productos lácteos frescos y quesos frescos.

La fecha de consumo preferente («consumir preferentemente antes del», best before)

Es la fecha recomendada a partir de la cual la calidad del producto puede disminuir, pero sin que ello suponga un riesgo para la salud. No te extrañes si al consumirlo notas que ha perdido sabor, aroma o textura: eso es exactamente lo que anuncia esta fecha.

La AESAN lo resume así: se trata de «cuestiones de calidad y no de seguridad alimentaria. Es seguro consumir el alimento después de esa fecha, pero puede haber perdido ciertas características en su calidad, como pueden ser el sabor o la textura».

Si la fecha de consumo preferente ha pasado pero el envase está intacto, pueden consumirse con total seguridad:

  • Productos secos: pasta, arroz, sémola, legumbres, harina, sal, especias, té, café, azúcar, miel, chocolate o galletas;
  • Productos deshidratados: leche en polvo, purés instantáneos o caldos concentrados;
  • Productos esterilizados o UHT: leche, nata, mantequilla o sopas;
  • Conservas y enlatados: legumbres cocidas, tomate, atún, maíz o guisantes;
  • Productos congelados, siempre que no se haya roto la cadena de frío.

La «fecha de vencimiento» y las etiquetas en inglés

En México, Colombia, Argentina, Chile o Perú lo habitual es hablar de fecha de vencimiento o de producto «vencido». El término se usa indistintamente para las dos fechas europeas, de modo que conviene leer la fórmula exacta impresa en el envase antes de decidir si un producto se tira o se come: si dice «consumir antes del» estamos ante un límite sanitario; si dice «consumir preferentemente antes del», ante una simple indicación de calidad.

En etiquetas en inglés la equivalencia es directa: use by corresponde a la fecha de caducidad y best before (o best before end) a la fecha de consumo preferente. La mención sell by, frecuente en productos estadounidenses, es una fecha logística dirigida al comercio, no al consumidor: indica hasta cuándo el producto debe permanecer en el lineal y no dice nada sobre cuánto tiempo más puede consumirse en casa.

¿Cuánto tiempo se puede consumir un producto después de la fecha?

Todo depende del tipo de fecha. Después de una fecha de consumo preferente, el margen se cuenta en semanas, meses e incluso años. Después de una fecha de caducidad, la regla de prudencia es no consumir el producto: solo unos pocos alimentos poco sensibles, como el yogur natural, toleran un ligero rebasamiento, y únicamente si el envase nunca se ha abierto y la cadena de frío se ha respetado.

Márgenes indicativos por familia de producto

¿Cuánto tiempo se puede consumir cada alimento después de la fecha impresa? (márgenes indicativos)
Alimento Tipo de fecha Margen después de la fecha Precauciones
Yogur natural Caducidad 1 a 2 semanas (envase cerrado y refrigerado) Solo yogures naturales o azucarados. Tira los postres lácteos con huevo o nata (mousses, natillas) en cuanto pase la fecha
Huevos Consumo preferente Algunos días, siempre cocinados a fondo Cáscara intacta y limpia, frío constante y cocción completa. Haz antes la prueba del vaso de agua
Carne fresca, pescado, platos preparados refrigerados Caducidad Ninguno Riesgo elevado de salmonelosis y listeriosis: se tira en cuanto pasa la fecha
Embutido, jamón cocido, patés Caducidad Ninguno Productos sensibles a la listeria, especialmente para embarazadas y personas inmunodeprimidas
Leche y nata UHT Consumo preferente Hasta 2 meses (brik sin abrir) Una vez abierto, el brik se conserva de 3 a 5 días en la nevera
Mantequilla Consumo preferente Unos 2 meses Una mantequilla rancia sabe mal, pero no es peligrosa
Conservas y enlatados Consumo preferente Varios años Tira cualquier lata abombada, oxidada o golpeada en las soldaduras
Pasta, arroz, legumbres, harina Consumo preferente De varios meses a varios años Comprueba que no haya polillas ni humedad. Guárdalos en un bote hermético
Chocolate, café, té, especias Consumo preferente 1 a 2 años La película blanquecina del chocolate no es moho, sino un signo inofensivo de envejecimiento
Congelados Consumo preferente Varios meses Cadena de frío ininterrumpida. Nunca vuelvas a congelar un producto descongelado

Cómo saber si un alimento está en mal estado

Para los productos con fecha de consumo preferente —y solo para ellos—, los sentidos siguen siendo el mejor detector antes de tirar nada:

  1. Observar: si la carne roja tiene un color anormal, pardo o negruzco, está en mal estado. Si el queso fresco o la salsa de tomate presentan moho, a la basura;
  2. Oler: el olor del pescado y de la carne frescos es neutro. Un olor fuerte, agrio o amoniacal es una señal de alarma;
  3. Tocar: la leche cortada forma grumos, el yogur estropeado se separa en dos fases y la carne pasada se vuelve viscosa;
  4. Probar: si la duda persiste tras las tres comprobaciones anteriores, una cantidad muy pequeña basta para decidir.

El moho tampoco obliga siempre a tirar el alimento entero. En frutas y verduras de piel dura (zanahorias, pimientos, coles) y en quesos curados con corteza (manchego, emmental) el moho penetra muy poco y basta con retirar generosamente la parte afectada. En cambio, se tiran sin excepción la carne, las sobras de platos cocinados, la nata y el yogur, los quesos frescos y blandos, el pan y la bollería, y las frutas y verduras con mucha agua (tomate, pepino, melocotón), porque el micelio se extiende por todo el producto aunque no se vea.

¿Qué alimentos no llevan fecha de caducidad?

El Reglamento (UE) 1169/2011 sobre información alimentaria facilitada al consumidor exime de indicar fecha a un grupo concreto de productos, porque su naturaleza hace que la indicación carezca de sentido:

  • Frutas y hortalizas frescas sin transformar, incluidas las patatas, siempre que no estén peladas ni cortadas;
  • Vinos y bebidas con una graduación igual o superior al 10 % de alcohol;
  • Vinagres, sal de cocina, azúcares en estado sólido y productos de confitería compuestos casi exclusivamente de azúcares aromatizados o coloreados;
  • Gomas de mascar y productos similares;
  • Productos de panadería y repostería que, por su naturaleza, se consumen normalmente en las 24 horas siguientes a su elaboración.

Que un alimento no lleve fecha no significa que dure indefinidamente: una manzana se pudre y un pan se endurece igual. Simplemente, su estado es visible a simple vista y el legislador considera innecesario imprimir una fecha.

Cómo conservar los alimentos para que duren más

Los márgenes de la tabla anterior solo son válidos si la conservación ha sido correcta. Estos son los tres entornos que importan.

En la nevera: entre 0 y 4 °C

La temperatura no es uniforme dentro del frigorífico, y colocar cada alimento en su zona alarga su vida útil varios días:

  • La zona más fría, habitualmente la balda superior o un cajón específico, se reserva a carne y pescado crudos, lácteos frescos y platos cocinados;
  • La zona intermedia acoge carnes y pescados ya cocinados, quesos, tartas y postres;
  • La puerta es la parte más templada y variable: es el sitio de las bebidas, la mantequilla y las salsas, nunca el de la leche abierta;
  • Los cajones inferiores están pensados para frutas y verduras, que sufren con el frío intenso.

Quita los embalajes de transporte al volver de la compra, agrupa los alimentos por familias y limpia la nevera cada dos semanas: el aire frío circulará mejor y limitarás los microorganismos que llegan pegados a los envases.

En el congelador: las reglas de oro

Congelar no mata los microorganismos, solo los duerme. De ahí las tres reglas que evitan un disgusto:

  • Congela los alimentos cuando estén lo más frescos posible: si congelas carne el día antes de su fecha, tendrás que consumirla muy rápido tras descongelarla;
  • Nunca vuelvas a congelar un producto ya descongelado, porque la recongelación doméstica es lenta y las bacterias tienen tiempo de multiplicarse;
  • Descongela siempre en la nevera, no a temperatura ambiente, y etiqueta cada bolsa con la fecha de congelación.

En la despensa: seco y oscuro

Especias, cebollas, ajos, patatas, aceites, conservas, chocolate y café aguantan mucho más en un lugar seco, fresco y al abrigo de la luz. Un bote hermético de vidrio protege además la pasta, el arroz y las legumbres de las polillas alimentarias, que son la causa real de que muchos productos secos acaben en la basura mucho antes de perder calidad.

Desperdicio alimentario en España: qué cambia con la Ley 1/2025

España aprobó la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, la primera norma estatal dedicada específicamente al problema. Fija como objetivo reducir a la mitad el desperdicio per cápita en la venta minorista y el consumo para 2030, y un 20 % las pérdidas en la producción y la cadena de suministro, tomando 2020 como referencia.

Para los consumidores, el cambio más visible está en la hostelería: los establecimientos deben ofrecer al cliente la posibilidad de llevarse la comida que no ha consumido, sin coste adicional más allá del envase. Las empresas de la cadena alimentaria, por su parte, están obligadas a tener un plan de prevención documentado y a establecer acuerdos con bancos de alimentos o entidades sociales para dar salida a sus excedentes, obligaciones plenamente exigibles desde abril de 2026. Las microempresas quedan excluidas.

Cuánto se desperdicia realmente en España

Según el panel de desperdicio alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2025 se desperdiciaron en España 1.129,9 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, de los que 1.101,8 millones correspondieron a los hogares. Son 24,3 kilos o litros por habitante y año, un 0,3 % menos que en 2024 y un 19,2 % menos que en 2020. Las frutas y las hortalizas frescas siguen encabezando la lista de lo más tirado, seguidas de las elaboraciones caseras que se cocinan y no llegan a comerse.

Gestos y aplicaciones antidesperdicio

Reducir el desperdicio en casa no exige grandes cambios, sino orden:

  1. Planifica el menú antes de comprar y haz la lista a partir de lo que ya tienes en la nevera;
  2. Aplica el principio FIFO (primero en entrar, primero en salir): coloca delante lo que caduca antes y detrás lo recién comprado;
  3. Aprovecha los descuentos por fecha próxima que los supermercados agrupan en un lineal específico;
  4. Usa las aplicaciones antidesperdicio, que venden a precio reducido lotes de productos a punto de retirarse;
  5. Pide el envase para llevarte lo que sobra en el restaurante: desde la Ley 1/2025 es un derecho, no un favor;
  6. Composta lo que ya no sirve en lugar de tirarlo a la fracción resto.

Si quieres ir más lejos, descubre nuestras guías prácticas de ecología, cómo separar bien tus residuos para reciclarlos y qué es exactamente la economía circular, o calcula tu huella de carbono para saber cuánto pesa la alimentación en ella.

Preguntas frecuentes sobre la fecha de caducidad

Depende de qué fecha lleve el envase. Si es una fecha de consumo preferente («consumir preferentemente antes del»), el margen va de unas semanas en la leche UHT o la mantequilla a varios años en las conservas, siempre que el envase esté intacto. Si es una fecha de caducidad («consumir antes del»), el margen es cero: el producto se tira, porque el riesgo es microbiológico y no se detecta por el olor ni por el aspecto.

En España la normativa distingue «fecha de caducidad», que es una cuestión de seguridad, y «fecha de consumo preferente», que es una cuestión de calidad. En América Latina se habla habitualmente de «fecha de vencimiento» para referirse a cualquiera de las dos, de ahí la confusión. Lo determinante no es la palabra, sino la fórmula impresa: «consumir antes del» marca un límite sanitario y «consumir preferentemente antes del» solo una pérdida de calidad.

Use by es la expresión inglesa equivalente a nuestra fecha de caducidad: indica el día hasta el que el alimento es seguro. No debe confundirse con best before, que corresponde a la fecha de consumo preferente y solo informa de la calidad, ni con sell by, una fecha logística dirigida al comercio que indica hasta cuándo debe permanecer el producto en el lineal.

Un yogur natural o azucarado suele poder consumirse de una a dos semanas después de su fecha de caducidad, siempre que el envase no se haya abierto nunca y haya permanecido refrigerado. Comprueba antes que la tapa no esté abombada, que no haya moho y que el olor sea normal. En cambio, los postres lácteos con huevo o nata, como mousses, natillas y flanes, se tiran en cuanto pasa la fecha.

Vender un alimento cuya fecha de caducidad ha pasado está prohibido. En cambio, la venta de productos con la fecha de consumo preferente superada es legal y se hace bajo la responsabilidad del vendedor, siempre que se informe claramente al comprador: es el modelo de los lineales y las tiendas antidesperdicio.