Fecha de caducidad o consumo preferente: ¿qué dice la etiqueta?
La fecha de caducidad («consumir antes del», use by) marca el momento hasta el que un alimento puede consumirse de forma segura: pasada esa fecha no se debe comer, aunque tenga buen aspecto y buen olor. La fecha de consumo preferente («consumir preferentemente antes del», best before) es una indicación de calidad: después de la fecha el producto sigue siendo seguro, pero puede perder sabor o textura.
| Criterio | Fecha de caducidad | Fecha de consumo preferente |
|---|---|---|
| Qué indica | Seguridad alimentaria | Calidad del producto |
| Texto en el envase | «Fecha de caducidad» seguida del día y el mes | «Consumir preferentemente antes del» + día/mes/año, o «antes del fin de» + mes/año o solo año |
| Alimentos afectados | Muy perecederos: carne picada, pescado fresco, platos preparados refrigerados, lácteos frescos | Conservas, pasta, arroz, galletas, café, chocolate, congelados, leche UHT |
| ¿Se puede consumir después? | No: el riesgo microbiológico es real | Sí, si el envase está intacto y se ha conservado bien |
| ¿Se puede vender después? | No, está prohibido | Sí, bajo responsabilidad del vendedor |
La distinción no es un detalle burocrático: la Comisión Europea calcula que hasta un 10 % del desperdicio alimentario de la Unión Europea está relacionado con el marcado de fechas, es decir, con alimentos perfectamente comestibles que acaban en la basura porque se confunde una fecha de calidad con una fecha de seguridad. Según Eurostat, la UE generó 58,2 millones de toneladas de residuos alimentarios en 2023, unos 130 kg por habitante, y más de la mitad procede de los hogares.
Caducidad, consumo preferente y vencimiento: ¿son lo mismo?
En España la normativa habla de fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. En gran parte de América Latina se usa «fecha de vencimiento» como término genérico para ambas, lo que explica buena parte de las dudas. Estos son los tres conceptos, uno a uno.
La fecha de caducidad («consumir antes del», use by)
Es la fecha límite a partir de la cual el producto no debe consumirse, aunque se hayan respetado las condiciones de conservación. Más allá de esa fecha el alimento puede ser peligroso para la salud.
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), es «una cuestión de seguridad alimentaria pues los alimentos pueden consumirse hasta la fecha marcada y no después, aunque aparentemente conserven sus características organolépticas normales». Dicho de otro modo: que huela bien no significa que sea seguro.
La fecha de caducidad se coloca en alimentos muy perecederos y con riesgo microbiológico, como:
- Carne fresca y, sobre todo, carne picada;
- Pescado y marisco frescos;
- Platos preparados refrigerados no esterilizados;
- Productos lácteos frescos y quesos frescos.
La fecha de consumo preferente («consumir preferentemente antes del», best before)
Es la fecha recomendada a partir de la cual la calidad del producto puede disminuir, pero sin que ello suponga un riesgo para la salud. No te extrañes si al consumirlo notas que ha perdido sabor, aroma o textura: eso es exactamente lo que anuncia esta fecha.
La AESAN lo resume así: se trata de «cuestiones de calidad y no de seguridad alimentaria. Es seguro consumir el alimento después de esa fecha, pero puede haber perdido ciertas características en su calidad, como pueden ser el sabor o la textura».
Si la fecha de consumo preferente ha pasado pero el envase está intacto, pueden consumirse con total seguridad:
- Productos secos: pasta, arroz, sémola, legumbres, harina, sal, especias, té, café, azúcar, miel, chocolate o galletas;
- Productos deshidratados: leche en polvo, purés instantáneos o caldos concentrados;
- Productos esterilizados o UHT: leche, nata, mantequilla o sopas;
- Conservas y enlatados: legumbres cocidas, tomate, atún, maíz o guisantes;
- Productos congelados, siempre que no se haya roto la cadena de frío.
La «fecha de vencimiento» y las etiquetas en inglés
En México, Colombia, Argentina, Chile o Perú lo habitual es hablar de fecha de vencimiento o de producto «vencido». El término se usa indistintamente para las dos fechas europeas, de modo que conviene leer la fórmula exacta impresa en el envase antes de decidir si un producto se tira o se come: si dice «consumir antes del» estamos ante un límite sanitario; si dice «consumir preferentemente antes del», ante una simple indicación de calidad.
En etiquetas en inglés la equivalencia es directa: use by corresponde a la fecha de caducidad y best before (o best before end) a la fecha de consumo preferente. La mención sell by, frecuente en productos estadounidenses, es una fecha logística dirigida al comercio, no al consumidor: indica hasta cuándo el producto debe permanecer en el lineal y no dice nada sobre cuánto tiempo más puede consumirse en casa.
¿Cuánto tiempo se puede consumir un producto después de la fecha?
Todo depende del tipo de fecha. Después de una fecha de consumo preferente, el margen se cuenta en semanas, meses e incluso años. Después de una fecha de caducidad, la regla de prudencia es no consumir el producto: solo unos pocos alimentos poco sensibles, como el yogur natural, toleran un ligero rebasamiento, y únicamente si el envase nunca se ha abierto y la cadena de frío se ha respetado.
Márgenes indicativos por familia de producto
| Alimento | Tipo de fecha | Margen después de la fecha | Precauciones |
|---|---|---|---|
| Yogur natural | Caducidad | 1 a 2 semanas (envase cerrado y refrigerado) | Solo yogures naturales o azucarados. Tira los postres lácteos con huevo o nata (mousses, natillas) en cuanto pase la fecha |
| Huevos | Consumo preferente | Algunos días, siempre cocinados a fondo | Cáscara intacta y limpia, frío constante y cocción completa. Haz antes la prueba del vaso de agua |
| Carne fresca, pescado, platos preparados refrigerados | Caducidad | Ninguno | Riesgo elevado de salmonelosis y listeriosis: se tira en cuanto pasa la fecha |
| Embutido, jamón cocido, patés | Caducidad | Ninguno | Productos sensibles a la listeria, especialmente para embarazadas y personas inmunodeprimidas |
| Leche y nata UHT | Consumo preferente | Hasta 2 meses (brik sin abrir) | Una vez abierto, el brik se conserva de 3 a 5 días en la nevera |
| Mantequilla | Consumo preferente | Unos 2 meses | Una mantequilla rancia sabe mal, pero no es peligrosa |
| Conservas y enlatados | Consumo preferente | Varios años | Tira cualquier lata abombada, oxidada o golpeada en las soldaduras |
| Pasta, arroz, legumbres, harina | Consumo preferente | De varios meses a varios años | Comprueba que no haya polillas ni humedad. Guárdalos en un bote hermético |
| Chocolate, café, té, especias | Consumo preferente | 1 a 2 años | La película blanquecina del chocolate no es moho, sino un signo inofensivo de envejecimiento |
| Congelados | Consumo preferente | Varios meses | Cadena de frío ininterrumpida. Nunca vuelvas a congelar un producto descongelado |
Cómo saber si un alimento está en mal estado
Para los productos con fecha de consumo preferente —y solo para ellos—, los sentidos siguen siendo el mejor detector antes de tirar nada:
- Observar: si la carne roja tiene un color anormal, pardo o negruzco, está en mal estado. Si el queso fresco o la salsa de tomate presentan moho, a la basura;
- Oler: el olor del pescado y de la carne frescos es neutro. Un olor fuerte, agrio o amoniacal es una señal de alarma;
- Tocar: la leche cortada forma grumos, el yogur estropeado se separa en dos fases y la carne pasada se vuelve viscosa;
- Probar: si la duda persiste tras las tres comprobaciones anteriores, una cantidad muy pequeña basta para decidir.
El moho tampoco obliga siempre a tirar el alimento entero. En frutas y verduras de piel dura (zanahorias, pimientos, coles) y en quesos curados con corteza (manchego, emmental) el moho penetra muy poco y basta con retirar generosamente la parte afectada. En cambio, se tiran sin excepción la carne, las sobras de platos cocinados, la nata y el yogur, los quesos frescos y blandos, el pan y la bollería, y las frutas y verduras con mucha agua (tomate, pepino, melocotón), porque el micelio se extiende por todo el producto aunque no se vea.
¿Qué alimentos no llevan fecha de caducidad?
El Reglamento (UE) 1169/2011 sobre información alimentaria facilitada al consumidor exime de indicar fecha a un grupo concreto de productos, porque su naturaleza hace que la indicación carezca de sentido:
- Frutas y hortalizas frescas sin transformar, incluidas las patatas, siempre que no estén peladas ni cortadas;
- Vinos y bebidas con una graduación igual o superior al 10 % de alcohol;
- Vinagres, sal de cocina, azúcares en estado sólido y productos de confitería compuestos casi exclusivamente de azúcares aromatizados o coloreados;
- Gomas de mascar y productos similares;
- Productos de panadería y repostería que, por su naturaleza, se consumen normalmente en las 24 horas siguientes a su elaboración.
Que un alimento no lleve fecha no significa que dure indefinidamente: una manzana se pudre y un pan se endurece igual. Simplemente, su estado es visible a simple vista y el legislador considera innecesario imprimir una fecha.
Cómo conservar los alimentos para que duren más
Los márgenes de la tabla anterior solo son válidos si la conservación ha sido correcta. Estos son los tres entornos que importan.
En la nevera: entre 0 y 4 °C
La temperatura no es uniforme dentro del frigorífico, y colocar cada alimento en su zona alarga su vida útil varios días:
- La zona más fría, habitualmente la balda superior o un cajón específico, se reserva a carne y pescado crudos, lácteos frescos y platos cocinados;
- La zona intermedia acoge carnes y pescados ya cocinados, quesos, tartas y postres;
- La puerta es la parte más templada y variable: es el sitio de las bebidas, la mantequilla y las salsas, nunca el de la leche abierta;
- Los cajones inferiores están pensados para frutas y verduras, que sufren con el frío intenso.
Quita los embalajes de transporte al volver de la compra, agrupa los alimentos por familias y limpia la nevera cada dos semanas: el aire frío circulará mejor y limitarás los microorganismos que llegan pegados a los envases.
En el congelador: las reglas de oro
Congelar no mata los microorganismos, solo los duerme. De ahí las tres reglas que evitan un disgusto:
- Congela los alimentos cuando estén lo más frescos posible: si congelas carne el día antes de su fecha, tendrás que consumirla muy rápido tras descongelarla;
- Nunca vuelvas a congelar un producto ya descongelado, porque la recongelación doméstica es lenta y las bacterias tienen tiempo de multiplicarse;
- Descongela siempre en la nevera, no a temperatura ambiente, y etiqueta cada bolsa con la fecha de congelación.
En la despensa: seco y oscuro
Especias, cebollas, ajos, patatas, aceites, conservas, chocolate y café aguantan mucho más en un lugar seco, fresco y al abrigo de la luz. Un bote hermético de vidrio protege además la pasta, el arroz y las legumbres de las polillas alimentarias, que son la causa real de que muchos productos secos acaben en la basura mucho antes de perder calidad.
Desperdicio alimentario en España: qué cambia con la Ley 1/2025
España aprobó la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, la primera norma estatal dedicada específicamente al problema. Fija como objetivo reducir a la mitad el desperdicio per cápita en la venta minorista y el consumo para 2030, y un 20 % las pérdidas en la producción y la cadena de suministro, tomando 2020 como referencia.
Para los consumidores, el cambio más visible está en la hostelería: los establecimientos deben ofrecer al cliente la posibilidad de llevarse la comida que no ha consumido, sin coste adicional más allá del envase. Las empresas de la cadena alimentaria, por su parte, están obligadas a tener un plan de prevención documentado y a establecer acuerdos con bancos de alimentos o entidades sociales para dar salida a sus excedentes, obligaciones plenamente exigibles desde abril de 2026. Las microempresas quedan excluidas.
Cuánto se desperdicia realmente en España
Según el panel de desperdicio alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2025 se desperdiciaron en España 1.129,9 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, de los que 1.101,8 millones correspondieron a los hogares. Son 24,3 kilos o litros por habitante y año, un 0,3 % menos que en 2024 y un 19,2 % menos que en 2020. Las frutas y las hortalizas frescas siguen encabezando la lista de lo más tirado, seguidas de las elaboraciones caseras que se cocinan y no llegan a comerse.
Gestos y aplicaciones antidesperdicio
Reducir el desperdicio en casa no exige grandes cambios, sino orden:
- Planifica el menú antes de comprar y haz la lista a partir de lo que ya tienes en la nevera;
- Aplica el principio FIFO (primero en entrar, primero en salir): coloca delante lo que caduca antes y detrás lo recién comprado;
- Aprovecha los descuentos por fecha próxima que los supermercados agrupan en un lineal específico;
- Usa las aplicaciones antidesperdicio, que venden a precio reducido lotes de productos a punto de retirarse;
- Pide el envase para llevarte lo que sobra en el restaurante: desde la Ley 1/2025 es un derecho, no un favor;
- Composta lo que ya no sirve en lugar de tirarlo a la fracción resto.
Si quieres ir más lejos, descubre nuestras guías prácticas de ecología, cómo separar bien tus residuos para reciclarlos y qué es exactamente la economía circular, o calcula tu huella de carbono para saber cuánto pesa la alimentación en ella.