Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente

fecha de caducidad

Según el artículo 11 del Real Decreto 1334/1999, “en el etiquetado de todo producto alimenticio figurará la fecha de duración mínima o, en su caso, la fecha de caducidad”. Pero, ¿qué significan estas indicaciones? Esto es todo lo que debes saber.


La diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente en alimentos

¿Tú también todavía te confundes con la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente? Según la Comisión Europea, el 10% de los 88 millones de toneladas de residuos alimentarios generados anualmente en la UE están vinculados a la indicación de la fecha en los productos alimenticios. A continuación, te lo explicamos todo.

¿Qué es la vida útil de un alimento?La vida útil de un alimento se refiere al periodo de tiempo que va desde su elaboración hasta su deterioro, o sea el momento en el que deje de tener una calidad aceptable para ser consumido.

Fecha de caducidad: "consumir antes del"

La fecha de caducidad es la fecha límite a partir de la cual un producto no se debe consumir aunque se han respetado las condiciones de conservación. Más allá de esta fecha, el producto puede ser peligroso para la salud.

Según la Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición, “es una cuestión de seguridad alimentaria pues los alimentos pueden consumirse hasta la fecha marcada y no después, aunque aparentemente conserven sus características organolépticas normales”.

  • Comer sin poner su salud en peligro:
  • Los alimentos que se conservan menos de tres meses deben indicar «consúmase preferentemente antes de» o «fecha de caducidad» seguido del día y del mes.
  • Los alimentos que se pueden conservar más de tres meses deben indicar «consúmase preferentemente antes de» o «fecha de caducidad» seguido del mes y del año.
  • Los alimentos que pueden conservarse más de 18 meses deben indicar «consúmase preferentemente antes del final de» o «fecha de caducidad» seguido del año.

Se coloca en alimentos muy perecederos y con riesgo microbiológico, como :

  • Carne fresca;
  • Pescado y marisco;
  • Platos preparados no esterilizados;
  • Productos lácteos frescos.

¿Cómo leer la fecha de caducidad de un huevo?Sumerge el huevo en un vaso de agua. Si se queda en el fondo, está fresco. Si está en el centro, come tu huevo cocido (tortilla, plato...). Si sube a la superficie, está caducado y es preferible tirarlo en el compost.

Fecha de consumo preferente: “consumir preferentemente antes del”

Al contrario, la fecha de consumo preferente es la fecha recomendada a partir de la cual la calidad de un producto puede disminuir pero sin riesgo para la salud. El consumidor no debe sorprenderse por la pérdida de ciertas cualidades del producto (sabor, textura, saciedad...).

Según la Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición, se trata de “cuestiones de calidad y no de seguridad alimentaria. El alimento será seguro para consumir después de esa fecha, pero puede haber perdido ciertas características en su calidad, como pueden ser el sabor o la textura.”

Se coloca en los alimentos que pueden consumirse con seguridad después de la fecha, siempre y cuando el envase esté intacto:

  • Productos secos: almidones (pasta, arroz, sémola, bulgur, avena, lentejas, garbanzos, judías, cacahuetes, harina, etc.), condimentos (sal, pimienta, hierbas, aceite, vinagre, salsas de soja/ketchup/mostaza/mayonesa...), té, chocolate, patatas fritas, galletas secas, miel, café, azúcar...
  • Productos deshidratados: leche en polvo, puré...
  • Productos esterilizados: productos lácteos esterilizados o no frescos (leche UHT, nata UHT, mantequilla, queso blando, etc.), sopa, zumo de frutas, etc.
  • Productos enlatados y conservas: guisantes, maíz, etc.
  • Productos congelados.

Alimentos perecederos: ¿cuánto tiempo después de la fecha de caducidad se pueden consumir?

A menudo nos olvidamos de confiar en nuestros sentidos. Sin embargo, una de sus funciones cruciales es advertirnos de los peligros.

  1. Observar: si la carne roja tiene un color anormal, es decir, negro-marrón, está caducada. Si el queso fresco o la salsa de tomate tienen restos de moho, tiralos a la basura. Si el chocolate está cubierto por una fina capa de blanco, no se trata de moho, sino de un signo de envejecimiento. Simplemente habrá perdido parte de su calidad.
  2. Oler: el olor a pescado o carne fresca es neutro y agradable. Si tiene un olor fuerte, está caducado.
  3. Tocar: siente la textura de los alimentos. La leche caducada tendrá grumos, el yogur caducado estará descompuesto (gran parte líquida separada de una parte más compacta o granulada), la carne estropeada se volverá viscosa.
  4. Probar: si aún no te has decidido sobre la calidad del alimento sospechoso, la última opción es probarlo para decidirte.

No todos los alimentos con moho no se deben tirarAlgunos alimentos siguen siendo comestibles una vez eliminada la parte mohosa, como las frutas y verduras de piel dura (zanahorias, pimientos, coles, rábanos...) o los quesos con corteza (Manchego, Emmental...). De hecho, los mohos penetran muy poco. Cuidado con el queso rallado porque los mohos se propagan muy fácilmente.

Otros alimentos con moho que deben desecharse automáticamente: la carne, los restos de platos preparados, la nata y el yogur, los quesos frescos y blandos, el pan y otros productos de panadería, las frutas y verduras húmedas (tomates, pepinos, melocotones, etc.).

¿Qué es el Batch Cooking?El Batch Cooking es el proceso de planificar, cocinar y almacenar la comida de la semana de una sola vez. Esto le permite comer de forma variada y económica. No es necesario ir a comprar varias veces a la semana y pensar en lo que puedes cocinar en función de cuándo llegues a casa por la noche. Lo único que tienes que hacer es calentar tus comidas y disfrutarlas.

Conservación de alimentos: nuestros consejos

En la nevera:

  • Ordena tu nevera. Retira los envases de los alimentos cuando vuelvas de la compra. De este modo, dispondrá de más espacio en su frigorífico, el aire frío circulará mejor y también limitará la presencia de microorganismos presentes en los envases durante el transporte o el almacenamiento. Agrupa tus alimentos de forma lógica (salsas entre ellas, embutidos en el primer compartimento, queso en el segundo, etc.). Pasarás menos tiempo buscando tu comida y dejando que el frío se escape de tu nevera.
  • Comprueba la temperatura de tu nevera. La temperatura debe estar entre 0 y 4 grados. Sin embargo, tenga en cuenta que la temperatura no es uniforme en el interior de su nevera. La parte más fría debe reservarse para la carne y el pescado crudos, los productos lácteos, los productos cocinados, etc. La parte de la nevera es para la carne y el pescado cocidos, las tartas y los pasteles, el queso, etc. La puerta de la nevera suele ser la parte más caliente del frigorífico y es adecuada para bebidas, mantequilla, salsas, etc.
  • Limpia tu nevera para evitar la proliferación de bacterias. Por lo tanto, es aconsejable limpiarlo una vez cada dos semanas.

En el congelador puedes conservar muchos alimentos durante varios meses seguidos: frutas (cerezas, castañas, manzanas, plátanos, etc.) y verduras, queso, pero descongélalo bien antes de meterlo en la nevera o puede desmenuzarse, pan y bollería, carne y pescado, hojaldre, masa quebrada, masa de pizza, platos preparados, etc. Algunos consejos a tener en cuenta:

  • Congela tus alimentos cuando estén lo más frescos posible. En efecto, congelar no significa matar a los microorganismos, sino simplemente ponerlos a dormir. Por ejemplo, si congelas una carne un día antes de la fecha de consumo preferente, tendrás que comerla muy rápido una vez descongelada.
  • Nunca vuelvas a congelar alimentos que hayan sido congelados y luego descongelados. Seguro que ya has oído hablar de los peligros de romper la cadena de frío (intoxicación). Cuando los alimentos se descongelan, las bacterias comienzan a crecer de nuevo debido a la temperatura más cálida. La recongelación en casa es lenta y estos microorganismos aún tienen tiempo de desarrollarse.
  • Cuando hagas la compra, pasa por la sección de congelados en último lugar si es necesario y guarda primero los congelados al llegar a casa.

Guarda tus especias, cebollas, chalotas, ajos, latas, tarros, aceites, patatas, chocolate, leche, etc. en un lugar seco y oscuro. El lugar ideal es la bodega.

Desperdicio alimentario: ¿cómo luchar contra?

Es importante saber que el desperdicio de alimentos se produce en todas las fases de la cadena alimentaria: producción, transformación, distribución y consumo (en restaurantes y en el hogar). Casi un tercio de estos residuos los realiza el consumidor.

Residuo cero

Cero residuos es un proceso que busca reducir al máximo los residuos. Por supuesto, el objetivo de cero residuos puede parecer utópico. Sin embargo, todos podemos ayudar a reducir el desperdicio de alimentos:

  1. Rechazar lo que no necesitas: no compres bolsas de plástico de un solo uso, alimentos que utilicen envases múltiples (mini paquetes de caramelos en una bolsa de caramelos) o pajitas de plástico.
  2. Reducir: reflexiona antes de comprar de forma impulsivamente y no acumula productos no necesarios. Come primero los que tienes en tu nevera y que se acercan a la fecha de caducidad.
  3. Reutilizar: descubre nuevas recetas y cocina con lo que tienes en tu nevera. ¿Tienes pan duro? Conviértelo en torrijas.
  4. Reciclar: recicla tus residuos en los distintos contenedores que existen.
  5. Reintegrar: devuelve los alimentos a la tierra para fertilizar tu jardín a través del compost: cáscaras de huevo, peladuras de frutas y verduras, etc.

(Nuevas) soluciones para combatir el desperdicio de alimentos

En la actualidad es cada vez más fácil limitar el desperdicio de alimentos cambiando los hábitos de compra y consumo:

  • Muchos supermercados hacen descuentos en sus productos de corta duración. Suelen estar indicados con una etiqueta o se almacenan en un departamento especial.
  • La aplicación Too Good To Go ofrece comprar cestas sorpresa de productos de corta duración a un precio mini. Útil cuando no sabes qué comprar y cocinar cuando tu nevera está vacía.
  • Piensa en el "doggy bag" cuando no te acabes el plato en un restaurante: evitarás el desperdicio de comida y seguramente tendrás suficiente para hacer un segundo plato.

Descubre más guías prácticas sobre ecología para ayudarte a limitar tu huella de carbono.

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